domingo, 2 de enero de 2011

2010: Los partidos

Luis I. Sandoval M.


LOS PARTIDOS Y SUS PERSONEROS SON percibidos más como actores de escándalo que como aportantes de soluciones a los problemas del país.

Tal es la impresión al fin de año con situaciones como las que viven el Partido de la U y el Partido Conservador por actuaciones en el anterior gobierno, el Polo Democrático por actuaciones u omisiones de sus alcaldes en Bogotá y otros partidos en razón del cobijo que otorgan a personajes próximos a las mafias y el paramilitarismo. Sin embargo, los partidos tramitaron en 2010 las elecciones parlamentarias de marzo y las presidenciales de mayo y junio.


El impulso del referendo reeleccionista fue obra de un bloque de partidos a la derecha del espectro, que cabalgó sobre la popularidad del presidente, se financió irregularmente y quiso convencer al país de que fuera de la seguridad democrática entendida a la manera uribista no había salvación. El 26 de febrero la Corte Constitucional, a través de un fallo demorado pero contundente, descartó la reelección y abrió el juego de opciones.


El 20 de marzo se realizaron las elecciones de Congreso de la República en las cuales, a pesar de estar vivo el proceso de la parapolítica, los partidos en el poder volvieron a acoger a personas cercanas a las mafias y el paramilitarismo, en particular en la Costa Caribe. Un partido surgió focalizado en cumplir esta función: el Partido de Integración Nacional, PIN. No se produjo la sanción política que se esperaba por parte de la sociedad que condujera a una renovación a fondo del Congreso.


El uribismo tuvo tres candidatos finales en la contienda por la Presidencia: Juan Manuel Santos de la U., Noemí Sanín del Partido Conservador, Germán Vargas Lleras de Cambio Radical. Se quedó en el camino por los escándalos de su gestión en el Ministerio de Agricultura el candidato preferido del presidente, Andrés Felipe Arias. Triunfó Santos con una votación inusitada de 9 millones de votos en segunda vuelta, el 30 de junio.


Dada la enorme carga de escándalos de corrupción en el gobierno de Uribe Vélez la campaña política de 2010 tuvo la ética pública como preocupación central, lo cual precipitó la ola verde alrededor del recién nacido partido de los ex alcaldes Garzón-Mockus-Peñalosa-Fajardo. El centro político adquirió organicidad.


La izquierda, por su falta de reflejos para jugar con agilidad, sujeta a las chuzadas y a la estigmatización desde el alto gobierno, redujo su representación parlamentaria, durante la mayor parte de la campaña tuvo un candidato sin partido y no logró cuajar la estrategia de frente antiuribista haciendo uso de la más reciente reforma política que posibilita las coaliciones y las consultas interpartidistas.


En el campo de la continuidad se constituyó la Unidad Nacional liderada por el Presidente con la novedad de que a las fuerzas más caracterizadamente uribistas se suman Cambio Radical y el Partido Liberal, con un sello de republicanismo atado al gran capital. Los diferentes tienen un futuro incierto: Partido Verde, Polo Amarillo, Corriente Petrista... ¿Será inatajable una relativa recuperación primero del Partido Liberal y luego del Partido Conservador? ¿El santismo desplazará al uribismo?


El estilo de Santos, menos polarizante, dispuesto a algunos cambios, se abre camino mientras el uribismo puro experimenta serias dificultades. Seguimos en conflicto, en una democracia de minorías, con partidos enanos y caudillismos hipertrofiados, con pobreza extrema, desastres naturales y reformas en discusión, así se aproximan las elecciones territoriales de 2011…

sábado, 18 de diciembre de 2010

INVIERNO Y GATOPARDISMO

Luis I. Sandoval M.

Las tragedias develan la debilidad del Estado o su inexistencia. La tragedia del narcotráfico mostró que nuestra institucionalidad es extremadamente frágil frente a la delincuencia organizada. Fácilmente se crean Estados dentro del Estado. La institucionalidad tampoco ha podido incluir o vencer a las insurgencias mayores. Al presente este descomunal invierno muestra que no tenemos un Estado previsor que nos ampare ante los excesos naturales originados en el agua, los terremotos, la erupción de volcanes.

Pero más allá del déficit de Estado lo que hay es un déficit de sociedad, esto es, de política. Y la política es corta porque los partidos son enanos. En los proyectos de país, cuyos generadores y portadores son precisamente los partidos, debe caber la prevención y contención de los excesos políticos y naturales porque la política es eso: organizarse para vivir y dejar vivir. La política existe en función de la vida, su expansión y protección.

La política liliputiense aprovecha las tragedias de todo orden no para crear salvaguardas sino para perpetuarse y reproducirse. Eso ocurre con la política mezquina y perversa que tenemos. Por eso el narco deriva en parapolítica, parte de las élites dominantes cooptan a las mafias, los grandes proyectos se acompañan casi siempre de grandes escándalos de corrupción y la atención de víctimas y damnificados se vuelve desenfrenado clientelismo.

Cuando la política no florece en proyectos serios las reformas son paliativos gatopardistas, es decir, acciones o amagos para que todo cambie y, sin embargo, todo siga igual, según la conocida filosofía de Giuseppe Tomasi, Príncipe de Lampedusa, en su aprestigiada novela El Gatopardo (1954).

Se estima que el actual fenómeno de La Niña afecta aproximadamente la quinta parte de los cinco millones de hectáreas cultivadas que tiene el país. En rigor nadie podía prever la dimensión de las lluvias ni la afectación que ellas producirían, pero sí es evidente que instituciones y personas responsables del manejo de los ecosistemas están lejos de cumplir con lo mínimo razonable y legal. No tanto los 808 alcaldes que investiga la Procuraduría, sino más bien las flamantes Corporaciones Regionales, como certeramente ha señalado el Defensor del Pueblo, a las que sí atañen políticas y acciones de alcance regional, departamental e interdepartamental.

Se calculan en 10 billones de pesos (US$ 5.700 millones, otro Plan Colombia) los costos de asistir, reparar, reconstruir o construir la infraestructura necesaria en las zonas de desastre. Estando en gestación el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 es preciso incluir en él los programas y recursos correspondientes. Economía, política y gestión pública, local y nacional, han de ponerse al servicio de superar las crisis superpuestas que afectan gravemente a millones de compatriotas. Razón de más para que restitución de tierras y desarrollo rural sigan adelante y se profundicen.

Los excesos, tragedias y avatares inesperados de la vida colectiva, son también oportunidades para que sociedades, pueblos y naciones se crezcan. Esa es la misión de los partidos políticos a través de los proyectos de país que están llamados a proponer a la ciudadanía y que los convierten en administradores del Estado en virtud de la escogencia y elección de esa misma ciudadanía.

Necesitamos partidos con proyectos de vida colectiva a la medida de nuestras tragedias, nuestros sueños y nuestras potencialidades. Los partidos tienen que salir del enanismo y superar el caudillismo hipertrofiado estimulando el crecimiento de los ciudadanos y ciudadanas en cada uno de los 1102 municipios de Colombia. Ejercer derechos desde abajo, apropiarse de lo público, constituirse y tomar las riendas sin pedir permiso, para eso han de servir las elecciones territoriales de octubre de 2011.

lunes, 13 de diciembre de 2010

TENDENCIAS EN EL PDA

Luis I. Sandoval M.

Hacia una Salida a la Crisis

El fenómeno de las tendencias es normal en los partidos pluralistas. Sin embargo, en el PDA no sólo hay tendencias de opinión sino tendencias orgánicas. Frente a ellas, la institucionalidad del partido ha resultado débil, los proyectos particulares de grupos y / o personas se sobreponen al proyecto común. Por eso, como en partidos hermanos de izquierda democrática en América Latina, es preciso que el Polo se disponga a una reglamentación de tendencias o "pacto conflictual" que lo haga vivible y viable.   

Para descargar los documentos haga click en cada uno de los siguientes ítems:


1. Tendencias: Texto de Luis Sandoval.
2. Tendencias: Textos de otros autores.
3. Tendencias: Textos del Frente Amplio de Uruguay.
4. Tendencias: Textos del Partido de Los Trabajadores de Brasil.


DIPLOMADO DE LIDERAZGO POLITICO - PDA

Intervención de Luis Sandoval y Jorge Racero.

El sabado 11 de diciembre tuvo lugar la clausura de este diplomado que se había iniciado el 14 de agosto de 2010.

Obtuvieron su grado en liderazgo político cerca de 200 participantes, afiliados y afiliadas al PDA. Jorge Racero destacó el manejo adecuado de las diferencias, Luis Sandoval el sentido de vivencia democrática integral y la presidenta del Polo Clara López anunció un apoyo institucional decidido del partido al programa de formación.

Nuevos programas formativos a partir de febrero de 2011 en Bogotá y en las regiones.

Más información en el sitio del Polo Democrático Alternativo.

NUEVAS CONDICIONES PARA LA PAZ Y LOS DERECHOS HUMANOS

Luis I. Sandoval M.

Las circunstancias que rodean este 10 de diciembre de 2010, Día Universal de los Derechos Humanos, indican que hay nuevas condiciones para la paz de Colombia.

Enumero tales circunstancias a continuación sin mayor orden ni explicación a fin de promover una reflexión y un intercambio que pueda conducir al desarrollo de renovadas iniciativas por la paz desde la sociedad civil y política.

  1. Las Farc realizan otra liberación unilateral de rehenes con la clara intención de mostrar que tienen disposición de paz. Se reconoce por el gobierno un papel facilitador a la Senadora Piedad Córdoba en este proceso.
  2. En su posesión el Presidente Juan Manuel Santos declaró que la llave del diálogo para la paz está a la mano.
  3. Tanto las Farc como el Eln, en sendos videos de sus máximos dirigentes, han expresado que quieren hablar con el nuevo gobierno.
  4. El tema de la tierra se plantea con una fuerza y una voluntad de cambio como no ocurría hace mucho tiempo en el país.
  5. Diferentes manifestaciones muestran que en el país existe una enorme capacidad local y regional para la paz.
  6. La Comisión Nacional de Conciliación y otras iniciativas de diálogo continúan trabajando en la identificación de mínimos para la paz.
  7. Países amigos, organismos de la comunidad internacional y ongs presentes en el país reconocen y apuntalan todo lo que favorece el derecho a la vida y los derechos humanos.
  8. Mesa de Trabajo del Foro de Sao Paulo reunida hace poco en Bogotá reiteró la voluntad de partidos de izquierda del continente y gobiernos del sur de estar dispuestos a contribuir a la paz de Colombia.
  9. El gobierno de los Estados Unidos a través de su Embajada y de la Agencia para el Desarrollo USAID ha mostrado disposición de apoyar soluciones de fondo al problema de la tierra que está en el centro del conflicto colombiano.
  10. La justicia continúa mostrando capacidad creciente para combatir el delito, en particular el paramilitarismo y la parapolítica, y para contribuir a la paz incluso echando mano de los recursos de la justicia transicional.
En estas circunstancias - que quizá en ningún momento se habían dado juntas de la manera como ahora se presentan - pueden advertirse condiciones favorables para la paz: gestos y expresiones por el diálogo, atención a factores generadores del conflicto como la tierra, disposición de actores nacionales y de la comunidad internacional a facilitar el proceso, inclinación y potencialidad de la sociedad civil y política para tomar iniciativa y hacer una oferta de mínimos democráticos para cesar definitivamente el enfrentamiento armado.

El sentido general de estas condiciones favorables es que se puede avanzar en democracia para hacer posible la paz. Pero la paz posible, también se entiende, es la paz imperfecta. Con exigencias maximalistas sería imposible la paz. Por eso la sociedad civil y política tiende a levantar banderas viables de cambio democrático, reconoce el orden de república democrática defendido por el establecimiento y reconoce el reclamo de justicia social y dignidad nacional levantado por la rebelión.

El civilismo democrático transformador prefigura así una especie de mediación estructural que da una mano a las élites tradicionales y otra a los insurgentes a fin de atraer a unas y otros a un proyecto incluyente de nación. Otros, también en procura de superar el conflicto, han hablado de acuerdo sobre lo fundamental.

Un paso adelante es necesario: convocarnos a considerar las nuevas condiciones, a madurar la propuesta de paz desde la sociedad, a tomar iniciativa para que las partes vuelvan a dialogar.

martes, 30 de noviembre de 2010

ME QUEDO EN EL POLO

Luis I. Sandoval M.

1. Porque lo que colapsa un partido no son sus errores sino la incapacidad de corregirlos, espero que el Polo con el concurso esforzado de todos y todas tenga esta capacidad.

2. Porque el proyecto de transformación democrática para Colombia por vías de lucha civil que levanta el Polo Democrático Alternativo está plenamente vigente.

3. Porque a los 5 u 8 años que tiene el Polo es un niño político que es preciso ayudar a formar pacientemente para que llegue al pleno desarrollo.

4. Porque considero que hay con quién dar las arduas batallas cultural – políticas que se requieren para lograr coherencia entre el actor político y el proyecto político.

5. Porque a mis 67 años, activo en la política independiente desde la época de Camilo Torres, no voy a estar cambiando de partido como de camisa.

6. Porque es preciso desatar una gran ofensiva política para recrear el pacto fundante del Polo, procurando un pacto a la vez más flexible y más firme a partir del Polo coalición.

7. Porque el Polo requiere una institucionalidad fuerte con capacidad de encauzar la energía indómita de los grupos y de los líderes, así como de orientar sus gobiernos y sus bancadas parlamentarias.

8. Porque las condiciones genéticas, o momentos fundacionales, marcan a los partidos con rasgos organizacionales notablemente duraderos. No es fácil, pero hay que cambiarlas paulatina y decididamente.

9. Porque necesitamos mejores partidos para una mejor sociedad. No maduramos los partidos abandonándolos sino trabajando esforzadamente en su transformación.

10. Porque solo después de las elecciones de 2011 se verán los replanteamientos políticos más definitivos, entonces habrá que confrontar con la realidad estas motivaciones.

Bogotá, 30 de noviembre de 2011.

jueves, 30 de agosto de 2007

BOGOTÁ: DE LOS LOGROS DE LUCHO A LOS RETOS DE SAMUEL.

Luis I. Sandoval M. Investigador Ismac.

Lucho condujo la pesada tractomula del Distrito Capital para que, con mucho combustible, pasara del carril derecho al izquierdo sin volcarse y sin estrellarse, pero ese tránsito no está concluido ni asegurado, apenas está comenzado.

En junio de 2003, en la sesión del Foro Social Mundial en Cartagena de Indias, Luis Eduardo Garzón estaba fraguando la determinación de ser candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá a nombre de y a partir del PDI. En ese Foro, sin duda, se nutrió significativamente su proyecto, su programa y su voluntad política. Lucho venía de la CUT y del Frente Social y Político surgido de aquella en 1999. Había sido el candidato presidencial independiente que en el 2002 hizo sentir con claridad al país que frente al polo autoritario de las derechas con Uribe a la cabeza, emergía promisorio el polo democrático como expresión de la unidad en cierne de las izquierdas y sectores democráticos. Tal la trayectoria que forjó el proyecto de izquierda democrática del cual Lucho Garzón es a la vez diseñador y constructor, gestor y producto.

Este proyecto consiste, en palabras simples, en atacar la inmensa deuda social creada por el modelo neoliberal en toda América Latina y en el mundo, con visibilidad impresionante en la pobreza y la miseria de las grandes urbes que no dejan de crecer con gentes expulsadas y desplazadas del campo donde las condiciones de vida son aún peores. Hay que desmontar este modelo poniéndole objetivos sociales a la economía y a la gestión pública, hay que reconocer derechos a todos y todas, recrear la función social del Estado, empoderar a la gente a través de la participación eficaz, abrir todo el espacio posible a la cultura de los pueblos, renovar la política superando la violencia, la corrupción y el abuso de poder. El referente inmediato es la Carta de Derechos de 1991 y el Estado Social Democrático de Derecho que a partir de ella se visualiza.

Con la inspiración ideológica de la izquierda democrática, con los votos sumados de la izquierda unida, la franja independiente y los sectores liberales y conservadores progresistas y constitucionalistas, fue elegido Lucho Garzón y con ese espectro político gobernó la ciudad. Con Lucho el cambio que la ciudad experimenta desde hace tres lustros en fortaleza fiscal, capacidad de gestión, infraestructura, cultura ciudadana, no se detuvo sino que se continuó, profundizó y adquirió un decidido giro social. Con Lucho se desactivó la llamada bomba social, se redujo la pobreza, se expandió la cultura, se introdujo la visión de que la ciudad más que las obras de cemento y el embellecimiento urbano la constituyen los ciudadanos y ciudadanas, los niños, la niñas y los viejos, los gays, los desplazados, las etnias, los discapacitados, los indigentes. Con Lucho se instaló la lógica de los derechos que se expresa en el lema Bogotá Sin Indiferencia, Ciudad Moderna y Humana.
En 9 años la ciudad ha pasado del pesimismo al optimismo. En 1998 el 55% pensaba que la ciudad iba por mal camino, en el 2007 el 58% piensa que la ciudad va por buen camino según el programa Bogotá Cómo Vamos. Esta percepción resume los avances acumulados durante varias administraciones. Los índices que se ofrecen todos los días a través de distintas evaluaciones de la administración de Lucho Garzón, muestran que programa de gobierno, plan de desarrollo, políticas públicas, relaciones políticas, discurso e imaginario de ciudad, se orientaron de manera coherente y acumulativa hacia la realización del proyecto político de izquierda democrática.

Lo anterior para afirmar que hay motivos ciertos, inocultables, para la satisfacción pero que ellos no pueden degenerar en triunfalismo paralizante. Lucho condujo la pesada tractomula del Distrito Capital para que, con mucho combustible, pasara del carril derecho al izquierdo sin volcarse y sin estrellarse, pero ese tránsito no está concluido ni asegurado, apenas está comenzado. Lucho cohabitó con Uribe y se diferenció de él sin pelearse con él. En virtud de esta actitud Lucho es autor de una ganancia imponderable: generó confianza en la capacidad de gobierno de la izquierda democrática. La gestión de Lucho merece un reconocimiento pleno ante los aciertos, pero también requiere un replanteamiento pleno ante las limitaciones actuales y los requerimientos de futuro.

El replanteamiento es en el sentido de abocar cambios estructurales que tienen que ver con la propiedad y uso del suelo urbano, las plusvalías creadas y no aprovechadas a favor de la ciudad, el ordenamiento territorial que requiere ajustes considerables, la estructura productiva y la generación de empleo, el cambio del Estatuto Orgánico de la ciudad que no se elude con la acertada pero limitada reforma administrativa hecha en el marco del existente Decreto Ley 1421, la participación ciudadana y las relaciones políticas para modificar los esquemas de poder, las vías y los cuellos de botella de la movilidad, todo ello en un escenario de ciudad región con dimensión ambiental.

Lucho acertó en iniciar la transformación social, mucho hay que hacer para que no se detenga y Bogotá sea de verdad un milagro de cambio con desarrollo humano y justicia social basados en el protagonismo ciudadano. Bogotá puede crear más riqueza y puede distribuirla mejor, la ciudad está preparada para ello. Los logros de Lucho es el primer paso para identificar los retos de Samuel. Si tanto hizo Lucho con partido y proyecto incipientes, sin relación programática y orgánica estables entre uno y otro, mucho más podrá hacer Samuel con partido y proyecto medianamente desarrollados.

Lucho deja las cosas en un punto más alto que Peñaloza y que Mockus, ello es reconocido en todas las vertientes de opinión (El Tiempo, agosto 5 y 14, El Nuevo Siglo, agosto 8). Todas las cifras, los indicadores, los análisis, dentro y fuera, muestran que el programa de Bogotá Sin Inferencia, Más Moderna y Humana, se hizo realidad en un grado muy alto y con inmenso impacto positivo en la ciudad y en el país. Esta percepción es confirmada por el Informe de Desarrollo Humano sobre Bogotá, próximo a concluirse, que dirige en Naciones Unidas Hernando Gómez Buendía.


LA ESTRATEGIA PARA LA VICTORIA DE SAMUEL

El primer resultado del excelente desempeño de Lucho en Bogotá es la confianza de la gente en el gobierno de la izquierda democrática. El segundo debería ser que los bogotanos y bogotanas premiaran al Polo Democrático eligiendo a Samuel para que profundice la obra de Lucho que incluye los avances de las administraciones anteriores. Ello implica trabajo inteligente y duro, y el desarrollo de una estrategia política que, entre otros, tenga en cuenta los siguientes aspectos:

Reconocer sin ambigüedades la obra Lucho, pero también sin triunfalismo fatuo, con capacidad para mostrar el camino hacia la realización de un consistente proyecto de ciudad. Es lo que he condensado en el concepto de reconocimiento pleno y replanteamiento pleno. Samuel merece ser el Alcalde porque Lucho lo hizo bien, pero tiene que ganarlo en la campaña mostrando su propia capacidad.

Construir un verdadero proyecto de ciudad inspirado en los postulados de la izquierda democrática, esto es, en la idea de transformación democrática en profundidad. Ello supone el encuentro productivo entre sentir ciudadano y conocimiento experto sobre la megalópolis. Supone amplísima participación de la base ciudadana y dinámicos equipos especializados de trabajo.
Desarrollar una auténtica organización en red que cubra todos los espacios físicos (localidades, upezetas y barrios) y todos los espacios sociales (sectores, organizaciones y movimientos) con un sentido no de jerarquía orgánica de arriba hacia abajo sino de movilización e iniciativa de abajo hacia arriba.

Generar un proceso comunicativo que no se reduzca a lo instrumental sino que apunte a la formación de auténtica corriente de opinión sobre la ciudad, sus problemas y sus propósitos, que la gente no solo reciba mensajes sino que pueda crearlos y enviarlos, esto es, que las comunidades más que objeto sean sujeto de comunicación con lo cual se contribuye a crear sujeto político.
Desatar un verdadero alud de adhesiones y coaliciones que den a la campaña un sentido de amplísima pluralidad, de expansión y de capacidad electoral para obtener un holgado triunfo, lograrlo no por el halago de la repartición futura de puestos (el eufemístico acuerdo de gobernabilidad) sino por la articulación programática de intereses y visiones en una perspectiva de nuevo poder.
Prever con todo detalle la organización del día electoral. En la elección de Lucho Garzón jugaron más de veinte mil personas con responsabilidades precisas por cada puesto y por cada mesa de votación. Los que informan, los que vigilan, los que atienden a los que informan y vigilan, los que asisten a la Registraduría, los que comunican... Inclusive se llegó a establecer la potencialidad de votos de cada mesa a favor del candidato, se pudieron diseñar acciones compensatorias donde aparecía déficit y se tuvo una hipótesis del resultado final.

Todo lo anterior es posible si se tiene claro cuáles son los caminos de la nueva política, que el proyecto es un proyecto compartido entre muchos, en pluralidad, para profundizar la democracia aprovechando los acumulados remotos y recientes. En estas elecciones Bogotá será el campo de aguda competencia no tan solo de Peñalosa y Samuel sino de dos proyectos políticos: el desarrollista y el social, el autoritario y el democrático, el de la guerra y el de la paz, el del uribismo y el del Polo. Samuel se está posicionando bien frente a Peñalosa, pero solo el trabajo serio con amplísima movilización y participación ciudadana nos conducirá a la victoria. La responsabilidad con Bogotá es responsabilidad con Colombia.